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Un altavoz para el cuerpo

Neuromovimiento: Método Fedenkrais + Danza

Marina Santo y Chus Jiménez

 

Si un grano de arena contiene todo un universo, ¿cuánto cabe en un cuerpo?

Las disciplinas sanitarias están aceptando integrarse, de manera  cada vez más sólida, en la vertiente de la educación.  No tiene demasiada valía, por mucho conocimiento que se tenga, intervenir desde fuera e ante una alteración tapando los ojos de quien la padece.

La relación entre la Fisioterapia y el método Feldenkrais subraya este vínculo de salud y aprendizaje: se potencia la percepción corporal y se descubren y amplían maneras de gestionar la sensación y la funcionalidad de las acciones del día a día, ya sean relacionales, laborales, artísticas  o deportivas. Y, si se habla de función, es pertinente hablar de estructura y el dilema está servido: ¿es la función repetitiva y mal trazada la que daña la estructura corporal o es la estructura alterada la que entorpece?  ¿Qué es antes, el huevo o la gallina?

Más allá de funciones y formas, que la capacidad de movimiento y el estado anímico están estrechamente entrelazados es algo más que contrastado. No hay distancia entre el cuerpo y el sistema neuroendocrino, son parte de lo mismo.

 

La filosofía del proyecto Neuromovimiento atiende a las cuestiones anteriores con una premisa clara: es el aprendizaje el que da la libertad de movimiento y esto aporta funcionalidad y bienestar. El aprendizaje a través de la propia investigación permite sortear particularidades estructurales o esclavitudes de función porque se multiplican los recursos. En cada una de las sesiones del ciclo, el método Feldenkrais tiene la misión de enlentecer los ritmos para abrirle la puerta a la percepción. Toda acción requiere una percepción de la propia situación de partida y del contexto ambiental, esto es totalmente indispensable para llevar a cabo una respuesta motora. Al mismo tiempo, para percibir hace falta movimiento, así que la percepción y el movimiento forman parte de un bucle que se retroalimenta y necesita constantemente. Apreciar la cantidad de detalles que hay en un mínimo gesto del cuerpo es acceder a otra escala sensible y, además, a la posibilidad de ir conociendo lo que hacemos para lograr hacer lo que queramos en un sinfín de recursos dinámicos del sistema nervioso y músculo-esquelético. Una vez se han quitado corazas a los hábitos repetitivos, interviene la danza en su lenguaje más amplio y espontáneo, sin pasos a seguir ni una manera correcta de moverse. Esto trae consigo la posibilidad de acceder a la poética del cuerpo mismo, experimentando la libertad de ser y estar en movimiento. Activando el mundo interno de cada persona  la exploración e improvisación por el espacio completan el proceso de concienciación corporal con arte y autenticidad. Como dice la bailarina coreógrafa brasileña Dani Lima, “Ningún gesto es inocente, ninguna danza es solo estética”.

Movimiento, aprendizaje, salud, bienestar, creatividad y libertad. Todas son palabras atractivas y cargadas de significado en nuestro proyecto. El resultado es una sonrisa por defecto y una sensación de cuerpo digno plagado de antenas ante el mundo: al fin y al cabo, el mundo es lo que de él percibimos.

Para Nietszche bailar era superarse porque la propia figura se pierde de tal modo que permite descubrir otras posibilidades.

En Neuromovimiento vas a encontrarte. A partir de ahí, tú eliges.